La plaga más silenciosa: así llegó el mejillón a medio mundo

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Teniendo en cuenta que el mejillón cebra es originario del Mar Caspio: ¿cómo ha llegado a España y medio mundo? ¿Y por qué, concretamente, a las aguas del río Ebro en primer lugar? Probablemente nunca se sepa con certeza, aunque sí se conocen los mecanismos habituales que ha utilizado para su expansión. Nos encontramos con una especie, desde el punto de vista de la supervivencia, superdotada.
Eso le permite entre otras cosas dispersar sus larvas por miles o mantenerlas vivas en su interior una vez que el mejillón (Dreissena polymorpha) lleva varios meses muerto por desecación, algo que le sucede a muchos ejemplares en épocas de sequía. La navegación comercial y deportiva es actualmente el principal exponente en el proceso de expansión del mejillón cebra, que en cualquier caso siempre ha sido de carácter involuntario.
Este fenómeno se inició a comienzos de siglo XIX coincidiendo con el boom del transporte fluvial en Europa y la construcción de numerosos canales y rutas que lograron conectar cuencas antes aisladas entre sí. Se tiene constancia de que, adheridos a los cascos de las embarcaciones, lograron alcanzar varios lagos del centro de Europa hacia 1803, formando colonias más o menos numerosas de mejillón cebra, y de que su expansión se produjo a lo largo del pasado siglo por varias rutas que le llevaron a localizar puntos de poblaciones asentadas en Inglaterra (1824), el río Sena en Francia hacia 1860 o Hungría en 1878.
Más recientemente, ya en la década de 1990, fueron constatadas nuevas invasiones en lugares tan remotos como el Golfo de Finlandia, Irlanda o San Petesburgo (Rusia). Pero en todos estos casos se da una coincidencia: una relativa estabilidad en las poblaciones y escasa repercusión ecológica.

Catástrofe Nacional en Estados Unidos

Para darse cuenta del peligro real que supone su invasión es inevitable mirar hacia otro caso que en nada se parece al del viejo continente. Porque las dimensiones adquiridas por esta plaga en Estados Unidos movilizaron a las autoridades en una campaña sin precedentes para intentar frenarla. Y todo porque la temperatura y el clima de las aguas adonde llegó eran templadas.
6981939381_bee15b8a76_oEl mismo factor con el que cuenta la Península Ibérica y otros países de Europa y que es el principal aliado para que el mejillón cebra encuentre las circunstancias idóneas para reproducirse sin cesar.
En Estados Unidos se detectó por primera vez en 1985 en la región de los Grandes Lagos, y tres años más tarde se declaró el fenómeno como “catástrofe nacional”, movilizando a investigadores, empresas y gobiernos locales y creando una ley federal específica para todo el territorio nacional con medidas pa-ra erradicarlo. La lucha aún hoy continúa.

La invasión del mejillón cebra en España

En España, la invasión de este bivalvo exótico se dio a conocer en agosto de 2001 por un grupo de malacólogos del Grup de Natura Freixe de Flix en el embalse de Ribarroja (Tarragona) aunque en la actualidad son cientos de kilómetros de río los que se encuentran colonizados por el mejillón cebra, en casi todas las comunidades.
Varias poblaciones ribereñas como Fayón, Nonaspe o Fabara  fueron las primeras en notar sus consecuencias y el motor de la campaña que en su momento y de manera pionera realizó el Gobierno de Aragón para concienciar a las partes involucradas y advertir del peligro.
Para los técnicos es “sólo cuestión de tiempo” el que se pueda encontrarse en puntos cada vez más lejanos al foco inicial, y los perjuicios que puede ocasionar a todas las poblaciones conectadas por alguna vía con el Ebro o los ríos contaminados llegarían a ser muy costosos desde el punto de vista económico.
Hasta el momento no solo se encuentra en la cuenca del Ebro hasta hasta el embalse de Sobrón, sino también en la del Júcar y el Segura.

Algunos ejemplos de la plaga del mejillón cebra

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