Cómo prevenir la lesión de “pie de inmersión” en el pescador

Una tarde de pesca puede convertirse en todo un problema si no se toman las precauciones necesarias para evitar lo que se conoce como pie de inmersión. Por eso debes saber actuar ante una lesión como ésta y prepararte, sobre todo si frecuentas lugares fríos, pescas dentro del agua y durante mucho tiempo. Hoy en día, usando un calzado adecuado y unos vadeadores en buen estado no existe peligro de padecer esta enfermedad, como tampoco de sufrir una hipotermia pescando, pero en ocasiones si se prolonga mucho la jornada de pesca con los pies dentro del agua pueden aparecer algunos de los primeros síntomas del pie de inmersión.
Esta lesión puede ocurrir en sitios fríos y húmedos con una temperatura por debajo de los 20 °C. Su nombre (pie de inmersión o pie de trinchera) proviene de la enfermedad que sufrieron los soldados durante la Primera Guerra Mundial. Éstos permanecían en trincheras anegadas a temperaturas muy bajas y sin poder moverse, expuestos a la humedad y el frío. Esta combinación ablandaba la piel y provocaba heridas e infección del tejido, dando lugar a la gangrena y en ocasiones que se amputara el miembro.
No es para asustarse, ya que esta era una situación extrema, pero si eres de los que pesca descalzo o siente frío o humedad porque tus pies no están suficientemente aislados, es posible que sufras los primeros síntomas de esta enfermedad: picazón, piel fría, dolor, entumecimiento y hormigueo en los dedos o la planta del pie. En un segundo estado, la lesión se transforma en hinchazón del pie y la piel se vuelve rojiza (lo que se denomina eritrosis) o azulada (cianosis). También es posible que aparezca supuración o sangrado debido a un aporte vascular pobre.
La vestimenta rígida también hay que evitarla en estos casos y se deben tener los pies siempre secos.




Cómo saber si tengo pie de inmersión

En la situación inicial el pie está frio, con síntomas de inflamación y céreo. También aparecen manchas que van desde el rojo borgoña hasta los azules. La piel se puede encontrar empapada y agrietada, por lo que la pérdida de la sensibilidad en la zona puede afectar la forma de caminar de una persona.
Los otros síntomas pueden tardar en aparecer días o incluso semanas, que vienen acompañados de un pie rojo, inflamado y caliente. En esta etapa la formación de ampolla, infecciones y gangrena suelen ser problemas comunes. Otro elemento a tomar en cuenta es que los dolores de pie de inmersión suelen ser para toda la vida.
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Pescar descalzo o durante periodos prolongados puede provocar la lesión de “pie de inmersión”. Foto: The Project Healing Waters Fly Fishing

Tratamiento para el pie de inmersión

Si se ha detectado que el paciente sufre lesiones por pie de inmersión, el primer paso es contrarrestar el frío con calor. “El tratamiento consiste en sustraer al enfermo del ambiente frío, calentar la lesión y adoptar todo tipo de cuidados (antibióticos, analgésicos, suero antitetánico). Al cabo de 4-6 semanas está indicada la cirugía para practicar una amputación, un transplante o un desbridamiento” tal y como dice la doctora Marcela Bermionsolo, de la Escuela de Podología de la Universidad de Buenos Aires.
Otro de los tratamientos ambulatorios más comunes para tratar a estos casos es proporcionarle 650 mg de aspirina cada seis horas para estimular la circulación de la sangre. Asimismo, únicamente en estos casos de situaciones en el campo, el alcohol puede ser aconsejable: se debe dar 28 gramos de licor de alta graduación cada hora mientras el paciente esté despierto y 56 gramos cada dos horas, durante el sueño, para mantener dilatados los vasos sanguíneos.

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