¿Cómo influyen los sonidos en los peces?

La mayoría de los pescadores y científicos experimentados están de acuerdo en que los peces pueden oír. Por eso saber manejar esta situación puede ayudar a los pescadores a realizar mejor su labor. En términos generales, según recoge un artículo de la revista Sport Fishing, los peces usan sus oídos internos para detectar sonidos a distancia, como afirma Cecilia Krahforst, candidata doctoral en la Universidad de Carolina del Este, que se centra en cómo el ruido afecta el comportamiento de los peces.
“Todas las especies de peces que han sido estudiados pueden escuchar”, dice Krahforst. La experta sostiene que utilizan su audición para una serie de propósitos como encontrar comida, localizar compañeros de su misma clase, participar en el cortejo o evitar el peligro.
Los mismos sentidos auditivos permiten por ejemplo a la corvina blanca (Atractoscion nobilis) oír claramente una amplia gama de sonidos, incluyendo ruidos hechos por el hombre, tales como los portazos de una escotilla de cubierta o el ruido de una cadena de ancla. Sonidos que tiende a repeler según observó Larry Allen, presidente del Departamento de Biología en la Universidad Estatal de California en Northridge.

Los peces aprenden con sonidos

Arthur N. Popper, profesor emérito de la Universidad de Meryland, apunta a estudios que indican que el atún rojo puede responder al sonido. En estos estudios, atunes rojos cautivos fueron entrenados para reaccionar a un sonido que se produce a través de un altavoz bajo el agua que correspondía a la alimentación al ser colocados en su corral. El atún se precipitaría a la ubicación del sonido cada vez que lo escucharon, incluso cuando no estaban siendo alimentados.
Los peces también puede acostumbrarse al ruido repetitivo hecho por el hombre afirma Popper. “Con poner el motor en marcha suficientes veces, el atún podría habituarse al sonido”, dice en la citada revista.
Pero Popper aclara rápidamente que el sonido no es el único estímulo que afecta el comportamiento de los peces. “El atún rojo también puede depender de la visión y el olfato”, asegura.
Asimismo, en aguas turbias, cercanas a la costa, donde la visibilidad es pobre, ser capaz de oír bien se convierte en una ventaja aún mayor de lo que es en alta mar, no sólo para evitar el peligro, sino también en la búsqueda de alimentos. Por ejemplo, para encontrar comida algunos peces pueden escuchar sonidos que son atractivos, tales como el sonido producido por un crustáceo conocido como el camarón de rotura.

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